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Diamante Hits New Heights

(Spanish below)

On a perfectly bright and clear January morning in 2012, while standing on a hilltop 300 feet above the Gulf of Papagayo, Julian Rembert and Jim Correll found the inspiration needed to create Diamante Eco Adventure Park. 

 

The two business partners had been active in the Guanacaste real estate market since 2005, when they moved to Costa Rica with their families. 

 

“Our families immediately embraced the active adventure lifestyle,” says Rembert of the place that seemed to offer something for everyone. “The kids fell in love with everything from surfing, mountain biking and scuba diving to horseback riding.” 

 

Weekends saw the two families looking for more adventure-packed activities to enjoy together, from riding ATVs to ziplining. They have since hosted hundreds of friends and family members over the years, and seen firsthand the rise of adventure tourism. Costa Rica’s diverse beauty, from rugged terrain and rainforest to warm oceans, combines with friendly people to create nature’s perfect adventure playground destination. It was from the mountain’s edge overlooking the panoramic Pacific vista that the two partners decided to use their years of personal experience and visitor feedback to create something new, exciting and unique.

 

This property named El Diamante, meaning “the diamond,” had what Rembert and Correll believed were the key attributes of an amazing eco-adventure park. Ocean frontage and mountains stretching down to the water made it easily accessible for the most popular Guanacaste hospitality options. When the time came to name their new adventure park, they opted to keep the historical name intact. 

 

“We felt that with the growth in Costa Rica’s adventure tourism and increasing demand for high-quality tour options, the market was ready for a new and improved adventure destination,” Correll says. 

 

The concept combined their love of nature, the ocean, and thrilling activities into one complete destination, perfect for families and adventure seekers. This vision began to take shape in relation to what friends and clients of Rembert and Correll liked most about activities like ziplining, and nature and wildlife-based parks. They also considered negative feedback from their clients and ways to better satisfy people’s desire for more excitement with high-quality facilities and equipment.

 

Based on many years’ worth of information and insight from travellers, the partners sought to build something new and awe-inspiring. They began to reimagine ziplining, a staple recreational attraction born in Costa Rica and gaining in popularity worldwide. 

 

“We wanted a new breed of zipline,” Rembert says, “combined with a world-class animal sanctuary and wildlife education center to become the core attractions for the park.”  

 

The  entrepreneurs also wanted to include a botanical garden, complete with a typical Guanacaste farmhouse replica, where guests could learn more about the culture and history of Costa Rica with hands-on exposure to the production and processing of sugar cane, coffee and chocolate.  

 

The oceanfront location makes Diamante the only park of its kind in Costa Rica, Rembert says, “and our guests have the unique option to access the park via boat transportation.” 

 

Correll adds, “Seeing Costa Rica by water is an adventure in itself,”  noting the park also offers ocean activities like kayaking, snorkeling, and paddle-boarding to go along with onsite ATV trails and horseback riding.

 

“This project took years of planning, permitting and design, but our passion and vision never wavered,” said Rembert. 

 

The zipline delivered on what the partners imagined and adventure seekers desired. Dual lines meant the experience could be shared by pairs of friends and family riding side by side. Creating the longest lines with an ocean view in the country offered guests the added benefit of a prolonged ride time while testing their limits soaring across the mountains with the Pacific Ocean backdrop.

 

Diamante’s animal sanctuary is regarded as a model site. The owners worked with a team of professionals and the government to construct multiple habitats to care for animals in need.  Concern for the well-being of wildlife and environmental protection is reflected in the caliber of information and education visitors receive from bilingual guides and professional staff, eagerly sharing their love and knowledge of nature. 

 

Rembert and Correll agree that the process of transforming their vision to reality was intense and not without many difficulties along the way. 

 

“Seeing the finished product so well received in the market, watching the smiles on visitors’ faces and  hearing the screams and laughter of families making lifetime memories each day is certainly fulfilling,” says Rembert. 

 

“Seeing our customers thrilled is second only to the impact we are having in our community by providing jobs and growth opportunities for local families,” Correll says.

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En una brillante y clara mañana de enero de 2012, mientras estaban en la cima de una colina como a más de 90 metros sobre el golfo de Papagayo, Julian Rembert y Jim Correll encontraron la inspiración necesaria para crear el Parque Diamante Eco Adventure.

Los dos socios empresariales habían estado activos en el mercado de bienes raíces de Guanacaste desde el 2005, cuando se mudaron a Costa Rica con sus familias.

“Nuestras familias adoptaron inmediatamente el activo estilo de vida de la aventura”, dice Rembert del lugar que parecía ofrecer algo para todos. “Los niños se enamoraron de todo, desde el surf, la bicicleta de montaña y el buceo hasta la equitación”.

Los fines de semana vieron a las dos familias buscando más actividades llenas de aventuras para disfrutar juntas, desde montar en cuadraciclo hasta hacer canopy. Desde entonces han recibido a cientos de amigos y familiares a lo largo de los años, y han visto de primera mano el crecimiento del turismo de aventura. La diversa belleza de Costa Rica, desde el terreno accidentado y el bosque tropical hasta los océanos cálidos, se combinan con personas amables para crear el destino perfecto de aventura de la naturaleza. Fue desde el borde de la montaña con vista panorámica al Pacífico que los dos socios decidieron utilizar sus años de experiencia personal y la retroalimentación de los visitantes para crear algo nuevo, emocionante y único.

Esta propiedad llamada El Diamante, tenía lo que Rembert y Correll creían que eran los atributos claves de un asombroso parque de eco-aventura. La fachada oceánica y las montañas que se extienden hasta el agua lo hacían fácilmente accesible para las opciones de hospitalidad más populares de Guanacaste. Cuando llegó el momento de ponerle nombre a su nuevo parque de aventuras, optaron por mantener el nombre histórico intacto.

“Sentíamos que con el crecimiento del turismo de aventura en Costa Rica y la creciente demanda de opciones turísticas de alta calidad, el mercado estaba listo para un nuevo y mejor destino de aventura”, dice Correll.

El concepto combinaba su amor por la naturaleza, el océano y las atractivas actividades en un destino completo, perfecto para familias y buscadores de aventuras. Esta visión comenzó a tomar forma en relación con lo que más les gustaba a los amigos y clientes de Rembert y Correll sobre actividades como el canopy y los parques naturales y de vida silvestre. También consideraron los comentarios negativos de sus clientes y las formas de satisfacer mejor el deseo de la gente de tener más entusiasmo con instalaciones y equipos de alta calidad.

Basados en la información y la perspicacia de muchos años de los viajeros, los socios trataron de construir algo nuevo y asombroso. Comenzaron a reimaginar el canopy, una atracción recreativa básica nacida en Costa Rica y que está ganando popularidad en todo el mundo.

“Queríamos un nuevo tipo de canopy”, dice Rembert, “combinado con un santuario de animales de clase mundial y un centro de educación de vida silvestre para convertirse en las atracciones principales del parque”.

Los empresarios también querían incluir un jardín botánico, con una réplica de una típica casa guanacasteca de campo, donde los visitantes pudieran aprender más sobre la cultura y la historia de Costa Rica con una exposición práctica de la producción y el procesamiento de la caña de azúcar, el café y el chocolate.

La ubicación frente al mar hace de Diamante el único parque de su tipo en Costa Rica, dice Rembert, “y nuestros visitantes tienen la opción única de acceder al parque por medio de transporte en barco”.

Correll añade, “Ver a Costa Rica desde el agua es una aventura en sí misma”, señalando que el parque también ofrece actividades oceánicas como kayak, snorkel y paddle-boarding para acompañar los senderos de cuadraciclos y paseos a caballo.

“Este proyecto llevó años de planificación, permisos y diseño, pero nuestra pasión y visión nunca flaquearon”, dijo Rembert.

El canopy cumplió con lo que los socios imaginaban y los buscadores de aventuras deseaban. Las líneas dobles de este significaban que la experiencia podía ser compartida por parejas de amigos y familiares que se desplazaban uno al lado del otro. La creación de las líneas más largas en el país con vista al océano ofrecía a los visitantes el beneficio añadido de un tiempo de paseo prolongado, mientras probaban sus límites volando por las montañas con el océano Pacífico como telón de fondo.

El santuario animal de Diamante es considerado como un sitio modelo. Los propietarios trabajaron con un equipo de profesionales y el gobierno para construir múltiples hábitats para cuidar de los animales necesitados.  La preocupación por el bienestar de la vida silvestre y la protección del medio ambiente se refleja en el calibre de la información y la educación que los visitantes reciben de los guías bilingües y el personal profesional, que comparten con entusiasmo su amor y conocimiento por la naturaleza.

Rembert y Correll están de acuerdo en que el proceso de transformación de su visión a la realidad fue intenso y no sin muchas dificultades a lo largo del camino.

“Ver el producto acabado tan bien recibido en el mercado, ver las sonrisas en los rostros de los visitantes y escuchar cada día los gritos y las risas de las familias que hacen recuerdos de toda una vida es sin duda satisfactorio”, dice Rembert.

“Ver a nuestros clientes entusiasmados es la segunda prioridad, después del impacto que estamos teniendo en nuestra comunidad al proporcionar empleos y oportunidades de crecimiento para las familias locales”, dice Correll.

 

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