Indomable inconformista, adelantada a su tiempo
María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano, mejor conocida como Chavela Vargas, mexicana ranchera Cantante y espíritu libre y rebelde, supo desde muy joven lo que significaba ser diferente. Con un espíritu indomable e ideales progresistas para su época, fue descrita como “una yegua sin prado o un perro sin bozal”.
Vargas nació en San Joaquín de Flores, Costa Rica, el 17 de abril de 1919 y creció en Guanacaste en una familia conservadora que la consideraba extraña.
La decisión de Chavela de mudarse a México a los 17 años surgió de la necesidad de dejar atrás una familia que nunca le demostró afecto y de buscar su libertad personal. Sintiendo la presión de abandonar su tierra natal, dijo: “Tenía muchas ganas de llegar a México. Algo me llamaba, como si algo o alguien me estuviera esperando. Ese algo o alguien era el arte, y me sentí muy feliz de encontrarlo”.
En términos de mujer
Pero no fue fácil para Vargas. “México, un gigante, me crió, pero no a base de besos y abrazos”, recordó. “Al contrario, México dice… aprende a ser una mujer. Si quieres be Si quieres lo que quieres, tienes que ser un mujerVoy a criarme en la tierra de los hombres.
El talento vocal de Chavela la llevó a interpretar sus canciones en clubes, cabarets y plazas, pero nunca en grandes teatros. Conocida por su voz desgarradoramente áspera, se la reconocía por la profunda emoción que transmitían sus canciones. ranchera y bolerosElla encarnaba la tristeza y la soledad al expresar amor, rencor, celos, angustia y pasión. Ella y su guitarra eran lo único necesario para conmover profundamente a quienes la escuchaban.
Entre fiestas y tequilas, Vargas sucumbió a los devastadores efectos del alcoholismo, que la mantuvo alejada de los escenarios durante doce años. Describió el alcoholismo como una enfermedad de soledad, el abandono de estar rodeada de mucha gente y, al mismo tiempo, de nada. No fue sino hasta después de cuarenta años de sobriedad que se presentó en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.
En un documental de RTVE de 1996, la entrevistadora de Chavela, Ana Cristina Navarro, describió a la cantante como alguien que vivía “con amargura y plenitud, como suelen hacerlo los valientes”. Su naturaleza rebelde se veía compensada por la astucia y la paciencia atribuidas a la herencia de sus orígenes centroamericanos.
“Me encanta la cultura de los indígenas puros”, dijo. “Son los más bellos de la tierra”.
Vargas, conocido por rechazar las normas y expectativas sociales tradicionales, profundizó en este tema en el documental biográfico “Chavela”, dirigido por Catherine Gund y Daresha Kyi y estrenado en Netflix en 2017.
Llevo la Revolución en mi alma porque no soy conformista. Una persona así lleva dentro algo que le impide seguir haciendo todo como los demás quieren. No habría construido una carrera artística si hubiera sido conformista. Ser así me perjudicó mucho; me criticaban por romper las normas. Siempre procuro no doblegarme, ni por dinero ni por nada.
Historia de amor épica
Tras mudarse a México, la cantante fue invitada por un amigo pintor a una fiesta en la famosa Casa Azul de Coyoacán, donde Diego Rivera y Frida Kahlo residieron entre 1929 y 1954. El encuentro de Chavela con la pareja en aquella ocasión dio pie a una relación que trascendió la amistad entre ella y Frida Kahlo. Chavela afirma haber convivido con Kahlo durante cuatro años en la Casa Azul.
Aunque Chavela tuvo muchas mujeres en su vida, su gran amor, Frida Kahlo, eclipsó a las demás con una intensidad que se hizo evidente desde el instante en que se conocieron.
“Me quedé atónita al ver su rostro, sus ojos. Pensé que no era de este mundo”, recordó Vargas en distintas ocasiones. “Sus cejas juntas parecían una golondrina en vuelo. Sin haber alcanzado aún la madurez de una mujer, pues desde muy joven sentía que podía amar a ese ser con el amor más entregado del mundo, el amor más profundo. Frida me enseñó muchas cosas y aprendí muchísimo, y sin alardear de nada, alcancé el cielo con mis manos, con cada palabra, cada mañana. Desplegaba ternura como flores, sí, como flores. Una gran ternura, una ternura infinita”.
La pintora, a su vez, estaba fascinada por el canto de Chavela. “Por las mañanas cantaba, quizá no para ella, pero cantaba mi libertad en el amor”, dijo.
En definitiva, fue el deseo de libertad de la cantante lo que puso fin a su relación con Kahlo. “Mis palabras quizá la hirieron mucho cuando le dije que me iría. Y ella me dijo: 'Lo sé, es imposible atarte a la vida de nadie. No puedo atarte a mis muletas ni a mi cama. Vete'. Y un día abrí la puerta y no volví. No era de aquí ni de allá, no tenía edad”.
La autoconciencia de Chavela sobre el precio de ser un espíritu libre era profunda. «Nadie puede soportar la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre», afirmó. «Si eres libre, ese es el precio que tienes que pagar: la soledad».
Su visión de la vida y del amor era agridulce a partes iguales. «El amor es tan breve y el olvido —el olvido— tan largo. Pero quien no ha amado no ha vivido».
Sensación en España
Años más tarde, Vargas comenzó una nueva etapa en su vida en España, atrayendo la atención de diversos círculos artísticos, especialmente a través de su relación con el director de cine Pedro Almodóvar.
Sobre sus interpretaciones en homenaje al venerado cantautor mexicano José Alfredo Jiménez, Almodóvar declaró que ningún ser vivo podría cantar con semejante desgarro. “Con el énfasis en los finales de sus canciones, creó un nuevo género que debería llevar su nombre… convirtió el lamento en un himno”, afirmó. “Así es como Chavela interpretó las canciones de este cantautor, como si las viviera, no solo por admiración, sino porque lo conoció personalmente”.
A principios de los años noventa, el director de cine ayudó a Vargas a relanzar su carrera en España tras un largo periodo alejada de los escenarios, guiándola y acompañándola. Almodóvar, de hecho, admiraba a la cantante mucho antes de conocerla, y con el tiempo se volvieron inseparables.
Chavela falleció en Cuernavaca, México, en 2012. Siempre será recordada por ser una mujer… una artista latinoamericana de talla mítica que hizo lo que una verdadera “cabrona“La quería para su época.
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María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano cantante mexicana de origen costarricense mejor conocida como Chavela Vargas. Nació en San Joaquín de Flores, Costa Rica, Un 17 de abril de 1919, creció en Guanacaste en una familia conservadora la cual la consideraba rara, desde muy pequeña supo lo que significaba ser diferente. Una figura indómita y adelantada para su época se describe como “yegua sin potrero o perro sin bozal”. A sus 17 años se fue decidida a México, cuando la necesidad de buscar su propia libertad la empujó a dejar atrás su Costa Rica natal y una familia que nunca le demostró cariño. Decia “tenía ansiedad de llegar a México, algo me llamaba fuerte como si algo o alguien me esperara y ese algo o alguien era el arte y me gusto mucho encontrar”Pero no le fue sencillo, “Mexico grande gigante, dormido me crió pero no con besos y abrazos, por el contrario a mandarriazos me digo…Aprende a ser mujer, si quieres SER lo que quieres tienes que ser MUJER, te voy a criar en tierra de hombres”. – Que bonito haber nacido mujer, ¿no te parece? ¿Qué es la cosa más bonita? si que lo es es hermoso ser MUJER. Vivió a tragos amargos ya fondo como suelen hacer los valientes.
" La Revolución la llevo en el alma por eso porque no soy conformista, una persona que es así, tiene dentro de si ese algo que ya no aguanta hacer todo como los demás quieren. Yo no hubiera construido una carrera artista si hubiera sido conformista. Me fue muy mal por ser así, me criticaban porque rompí parámetros. Busco siempre el no agacharme jamás, ni por dinero ni por nada. Así declarado en el documental de su biografía estrenado en Netflix en el 2017, titulado “Chavela” dirigido por Catherine Gund y Daresha Kyi.
"Lo supe siempre. No hay nadie que aguante la libertad ajena; a nadie le gusta vivir con una persona libre. Si eres libre, ése es el precio que tienes que pagar: la soledad".
Un artista de armas tomar, rebelde, tenía la astucia y la paciencia que le viene por la raza de sus orígenes imperturbables del centro de América. Amo la cultura del indio puro, decía que era lo más hermoso que hay en la tierra.
No fue sino en años posteriores de ya vivir en México cuando la cantante, a través de la invitación de un amigo pintor a una fiesta que se celebra en la famosa Casa Azul propiedad donde residió entre los años 1929-1954 Diego Rivera y Frida Kahlo. Chavela tuvo la oportunidad en dicha fiesta de conocer a la pareja y desde allí se estableció una relación que fue un poco más allá de una buena amistad entre ella y Frida Kahlo. Chavela afirma haber convivido 4 años en la Casa Azul ubicada en Coyoacán, México. Chavela, tuvo muchas mujeres en su vida, pero ninguna igualado con su gran amor Frida Kahlo, desde el primer momento que conoció a Frida presintió que podía amarla intensamente. "Fue un deslumbramiento al verle la cara, los ojos. Pensé que no era un ser de este mundo. Sus cejas juntas eran una golondrina en pleno vuelo. Sin tener todavía la madurez de la mujer en mí, pues era muy niña, presentí que podía amar a ese ser con el amor más entregado del mundo, el amor más atado del mundo. Frida me enseñó muchas cosas y aprendí mucho, y sin presumir de nada, agarré el cielo con las manos, con cada palabra, cada mañana. Ella esparcía ternura como flores, sí, como flores. Una gran ternura, una ternura infinita,- expresó la cantante sobre Frida. La pintora a su vez quedó fascinada ante su canto y entablaron una relación que no fue a más por las ansias de libertad de la cantante, que finalizó “En las mañanas cantaba, quizás no para ella, sino que cantaba mi libertad en el amor” asi la describe Mis palabras posiblemente la hirieron mucho cuando le dije que me. Iba alguna vez. Y ella me dijo: 'Lo sé, es imposible atarte a ninguna vida de nadie. No te puedo atar a mis muletas ni a mi cama. Vete…'… Y un día abrí la puerta y no volvió”.“No era de aquí ni de allá, no tenía edad”.
- Es tan corto el amor y tan largo el olvido, pero quién no ha amado no ha vivido.
Interpretaba sus canciones en clubes, cabarets y plazas nunca en grandes teatros. Entre fiestas y tequilas, se hundió en un profundo alcoholismo, que la mantuvo fuera de escena por 12 años, describió el alcoholismo como una enfermedad de la soledad, del abandono de estar rodeado de mucha gente y al final nada. No fue sino después de sus 40 años, sin un trago de alcohol que logró presentarse en el Palacio de Bellas Artes.
Con su desgarradora voz áspera dramatizó rancheras y boleros, su canto es reconocido porque cantaba desde adentro, su canto salía del alma, supo imprimir la expresión del amor, del despecho, los celos, la angustia y la pasión, dueña de su tristeza y soledad, solía afirmar. Ella y su guitarra eran lo único necesario para estremecer a cualquiera.
Se relaciono con grandes talentos artísticos en su llegada a España como lo fue su relación con el director cinematográfico Almodóvar, “Ningún ser vivo cantó con el debido desgarro al genial José Alfredo Jiménez como lo hizo Chavela”. . Continúa el director y dice “Creó con el énfasis de los finales de sus canciones un nuevo género que debería llevar su nombre… convertía el lamento en himno, te escupía el final a la cara”. Así fue Chavela interpretó las canciones de esta cantante como si las estuviera viviendo, no solo por admiración sino porque conoció al cantante, la historia y razones detrás de cada lírica sentida. El director la ayudó a comienzos de los 90 a revivir su carrera en España después de mucho tiempo fuera de los escenarios, guiándola y acompañándola, pues la admiraba desde mucho antes de conocerla. Y se volvieron inseparables. Chavela muere en Cuernavaca- México en el 2012, será siempre recordado por ser una mujer que forjo el mito latino, que hizo lo que quiso una real “cabrona” para su época.








