El lado invisible de Costa Rica: explorando pueblos subestimados que los turistas suelen pasar por alto pero no deberían
Costa Rica, una joya de América Central, es famosa por sus exuberantes selvas tropicales, playas prístinas y una vibrante vida silvestre. Sin embargo, más allá de los senderos trillados de lugares como Manuel Antonio y Tamarindo se esconden joyas ocultas que ofrecen una visión más profunda de la diversa belleza y cultura del país. Estas ciudades subestimadas, que a menudo pasan desapercibidas en los itinerarios turísticos típicos, están repletas de atracciones únicas y experiencias auténticas. A continuación, presentamos un recorrido por algunos de los lugares que no debe perderse y que prometen una aventura fuera de lo común.
Zarcero: Un país de las maravillas caprichoso
Ubicado en las montañas de Alajuela, Zarcero es famoso por su surrealista jardín de topiarios frente a la iglesia de San Rafael. Las formas extravagantes, creadas por Evangelisto Blanco desde la década de 1960, convierten a este pequeño pueblo en un cuento de hadas viviente. Pasee por los arcos esculpidos y pose junto a dinosaurios que cortan y figuras danzantes, todas hechas con arbustos de ciprés. Después, disfrute de un paseo por la plaza del pueblo, pruebe productos lácteos frescos en las tiendas locales y no olvide tomarse una foto con los coloridos y extravagantes autobuses pintados.
Siquirres: puerta de entrada a los tesoros naturales
Si bien muchos pasan por Siquirres en su camino hacia la costa caribeña, este pueblo es más que un simple punto de paso. Sirve como puerta de entrada a algunas de las partes menos exploradas de Costa Rica, como el río Pacuare, famoso por sus rápidos de primera clase. Las selvas tropicales de los alrededores son perfectas para los amantes de la naturaleza, ya que ofrecen senderos vírgenes y la oportunidad de observar fauna exótica. Después de un día de aventuras, relájese en uno de los restaurantes locales con un abundante plato de “casado”, el plato típico costarricense.
San Vito: un trocito de Italia en los trópicos
Enclavada en la parte sur de Costa Rica, cerca de la frontera con Panamá, San Vito es una ciudad encantadora con una inesperada herencia italiana. Fundada por inmigrantes italianos en la década de 1950, esta pequeña comunidad conserva un estilo europeo, evidente en su cocina, idioma y arquitectura. El Jardín Botánico Wilson, parte de la Estación Biológica Las Cruces, es una visita obligada con su asombrosa colección de plantas tropicales y subtropicales. El clima más fresco de la zona la convierte en un refrescante refugio del calor costero.
Orosi: encanto colonial y café
Orosi tiene la distinción de albergar una de las iglesias más antiguas de Costa Rica, que data de la época colonial, con un telón de fondo de exuberantes colinas y plantaciones de café. La ciudad ofrece una escapada tranquila con vistas impresionantes y aguas termales. Los entusiastas del café pueden embarcarse en un recorrido por las plantaciones locales para aprender sobre el proceso del grano a la taza que hace que el café costarricense sea un favorito mundial. El cercano Parque Nacional Tapantí ofrece un entorno tranquilo para practicar senderismo y observar la vida silvestre, donde los sonidos del bosque son su único compañero.
Puerto Jiménez: Salvaje e Indómito
En la costa sureste de la península de Osa, Puerto Jiménez es el corazón salvaje de Costa Rica. Esta ciudad es la puerta de entrada principal al Parque Nacional Corcovado, un paraíso de biodiversidad para ecoturistas y aventureros. Ya sea que desees caminar por senderos remotos, encontrarte con la vida silvestre o explorar la historia de la minería de oro, Puerto Jiménez ofrece una escapada agreste a la naturaleza. La ciudad en sí tiene un ambiente relajado, con restaurantes y bares frente a la playa donde puedes relajarte bajo las estrellas.
Explorar estos pueblos ofrece una perspectiva nueva de Costa Rica, que revela capas de cultura, historia y naturaleza que muchos pasan por alto. Por lo tanto, la próxima vez que planifique un viaje, considere salirse del camino habitual y descubrir la rica variedad de experiencias que estos pueblos subestimados tienen para ofrecer.







